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NO SOLO DE APLAUSOS VIVE EL ARTISTA

  • Foto del escritor: Expresión 35
    Expresión 35
  • 6 jun 2020
  • 6 Min. de lectura

Por: Chelsea Gordon


La emergencia sanitaria del COVID-19 ha arrasado con muchas áreas y aspectos en la vida de millones de personas. Lamentablemente los sectores más afectados son los que dependen de la interacción social directa, basándose en que necesitan del público en general para poder producir ganancias económicas y subsistir. En este orden de ideas es posible entender que las producciones culturales, los actores y el teatro en general han sido víctimas de la pandemia en todo el sentido de la palabra.


Los comercios locales, el turismo, la baja del petróleo y la economía en general son solo algunos ejemplos de otras industrias afectadas. Las empresas están quebrando, el crecimiento económico ha disminuido, las capacidades productivas del ser humano se han deteriorado y los ingresos económicos de las personas reducen más cada día. Es alarmante el panorama que enfrentará la humanidad de ahora en adelante, incluso la Organización Mundial de Trabajo (OIT) comentó que “En un escenario “medio” el aumento del desempleo sería de 13 millones de personas.” Los gobiernos han tenido que tomar decisiones utilizando el esquema de prueba y error para garantizar el bien común de los ciudadanos. Una de las más eficientes ha sido el distanciamiento social y la cuarentena obligatoria. Y los artistas prácticamente han perdido sus fuentes de ingreso, las actividades se han cancelado indefinidamente y son incapaces de cumplir con sus pagos, obligaciones, deudas y créditos. A través del Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica se estimó que “el 2.3% de los trabajadores culturales vive en estado de pobreza o pobreza extrema, lo cual los pone en una situación especial de vulnerabilidad”.


Hoy los recintos están cerrados, las butacas están llenas de polvo, las risas que inundaban las salas ya no existen y los actores se resignan a el confinamiento, mientras la luz artística se apaga en su interior.


Es curioso saber que hace un mes, el 27 de marzo exactamente se conmemoró el Día Mundial del Teatro. La mayoría de actrices y actores están acostumbrados a celebrarlo sobre las tablas. En el escenario, para quienes no estamos tan familiarizados con sus expresiones, y esta vez fue un cambio radical. La celebración fue desde la soledad de sus hogares, desde las plataformas virtuales hacia los demás. No en el escenario con las luces, la música, el vestuario, la caracterización de su personaje y la compañía de quienes asisten a sus presentaciones para disfrutar de un momento cultural, de un momento en que todos los problemas se olvidan y están al tanto de lo que harán los personajes en los mundos mágicos o en los escenarios planificados especialmente y con tanta dedicación. La cultura en sí es lo que mueve al ser humano en su interior. El asistir a los teatros, a los museos o los cines eran actividades que se consideraban comunes y que hoy por hoy, no se pueden realizar.


La crisis ha golpeado a este gremio y Shahid Nadeem a través de su mensaje por el Día del Teatro intentó concientizar, diciendo que “El teatro tiene un papel, un papel noble, el de energizar y movilizar a la humanidad para levantarse de su descenso al abismo.” Es importante no dejar la cultura de lado, no dejar morir las artes escénicas, hasta el momento en que las instalaciones abran nuevamente sus puertas al público e inicien las temporadas y las puestas en escena para intentar recuperar un poco de lo que se ha esfumado ante la pandemia del COVID-19.


Siempre con el lema de “la función debe continuar” y con la imaginación que caracteriza a los artistas, se han implementado acciones o alternativas para seguir con la actuación. En México, por ejemplo, la Secretaría de Cultura y el Centro Cultural Helénico lanzó diversas iniciativas. La primera llamada Espacios Escénicos Independientes en Resiliencia, está “dirigida a creadores y creadoras que podrán trabajar desde casa obteniendo recursos y presentando sus obras a través de medios digitales: se beneficiarán hasta 85 espacios independientes con un monto de hasta $150,000.00 pesos mexicanos” (Cultura, 2020). Por otra parte, los artistas uruguayos y egresados de el Teatro Galopón como Claudio Lachowicz y Rodrigo Tomé decidieron convocar a colectas de alimentos y artículos sanitarios para hacer bolsas y entregarlas a los ciudadanos más afectados por la crisis que no pueden generar ingresos actualmente.


Industrias más grandes como Brodway, en Nueva York extendieron el cierre de sus instalaciones hasta junio del 2020, según explicó la propia presidenta de la Liga de Broadway, Charlotte St. Martin. Claro está, con el objetivo de mantener la salud y seguridad de todas las personas involucradas en las puestas en escena. Recordemos que no solo son los actores, el equipo de trabajo incluye a los directores, a los músicos, a los acomodadores y más profesionales. Los españoles, por su lado han decidido crear iniciativas a través de redes sociales, como el director artístico, Jordi Casanovas. En este caso utilizó Twitter para darle vida al hashtag #coronavirusplay. Por medio este los autores pueden compartir sus guiones y los usuarios pueden interpretarlos desde casa. Por supuesto que la experiencia para el público no es la misma, nada se compara a asistir directamente a las salas de teatro y escuchar las tres llamadas antes de iniciar la función, sin embargo es la oportunidad de no guardar en el cajón este tipo de manifestaciones culturales y de mantener vivo hasta nuevo aviso el teatro, como era conocido hace algunas semanas.


Claro está que existen otras realidades, tal como en Guatemala. El 16 de abril la Asociación de Artistas Teatrales de Guatemala (ARTEATRO) presentó una carta abierta al presidente Alejandro Giammattei. Esta expone que ellos son artistas independientes, no poseen relaciones de trabajo como los contratos. Y que por lo tanto, no estánincluidos en las políticas y programas creados por el Estado para apoyar a la población a raíz de la emergencia sanitaria. El gremio del teatro está bastante preocupado a raíz de esta situación, incluso el director de la Asociación de Artistas Teatrales de Guatemala, Julio Araujo, comentó en una serie de preguntas que se le realizaron que la el reto más grande para los artistas actualmente es sobrevivir.


En la presente también solicitan 6 puntos, los más significativos son: Que se les reconozca como un gremio de trabajadores independientes que pagan impuestos, sobre todo a el Instituto de Previsión Social de Artista (IPSA), del cual no han obtenido ningún beneficio. Que se realicen las diligencias correspondientes para que los artistas sean beneficiados a través de los programas de ayuda ante el COVID-19 y que se prevean políticas de desarrollo cultural posteriores a la crisis actual para reactivar la economía y el trabajo de los guatemaltecos.


Cabe resaltar que los artistas no se están quedando de brazos cruzados. El actor y tenor guatemalteco Pablo Balzaretti, dijo en la entrevista realizada que pretende buscar trabajo en otro lado o hacer reuniones “para iniciar proyectos de emprendimientos para generar trabajo a nosotros y nuestros amigos".

Foto: Pablo Balzaretti


Otro ejemplo es lo que actualmente hace el productor y escritor Carlos Zecena. Implementó un programa de entrevistas en vivo a través de Instagram, los lunes, miércoles y viernes a las 20:00. Este se llama Yo no vendo axiomas. La temática se centra en doblaje de voces, teatro y cine. Por medio de la misma red social, nos explicó que estará “hablando con personalidades tanto guatemaltecas como extranjeras. Los invito a salirse de su casa sin salir de ella, a liberarse por una hora”. Y otros actores como Jairon Salguero, están aprovechando el encierro para innovar y producir nuevas puestas en escena. “Los artistas antes de crear regularmente nos encerramos en nuestras casas o lugares de inspiración con una idea y hasta no verla terminada no salimos. En este momento me encuentro escribiendo una nueva obra de teatro del género comedia, que tendrá que ver un poco con la cuarentena y el encierro”, manifestó el comediante.


Foto: Carlos Zecena Foto: Jairon Salguero


ARTEATRO tomó más acciones y el 21 de abril a través de un comunicado dieron a conocer que tendrían una reunión con la Comisión del Cultura del Congreso de Guatemala. Por medio de una llamada, el diputado Alberto Sánchez explicó que diversas asociaciones se presentaron al Congreso, respetando las medidas sanitarias correspondientes y la distancia entre cada persona para “evidenciar las necesidades de los artistas con el objetivo de encaminar algunas acciones”. El funcionario también aseguró que el Ministerio de Cultura y Deporte tendrá la responsabilidad de actuar en ese sentido ya que “muchas de las demandas de los artistas solicitan que se les incluya en los apoyos del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES)”.


No obstante, las dificultades para el artista se consideran “situaciones arraigadas”, como dijo la representante de Espacio Blanco Teatro, Rina Flores en un diálogo. Organizaciones como el Instituto Nacional de Previsión Social del Artista Guatemalteco (IPSA), que debería proteger y planificar programas que contribuyan a la superación del artista, no ejercen correctamente. A través de una auditoría realizada de enero de 2011 a diciembre de 2014, se probaron irregularidades. Finalmente, el protagonista de la comedia El ring de los bomberos, Edwin Ramírez mejor conocido como Bambuchia, opina que “el teatro es un arte vivo y que es momento de alegrar a las personas que están en casa. Nuestra misión es crear experiencias de diversión y alegría”.


Foto: Bambuchia Foto: Espacio Blanco Teatro


Ahora bien, como seres empáticos ante la emergencia actual, hay que tomar en cuenta que “no solo de aplausos vive el artista”.

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