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Mamá, quiero ser bombero.

  • Foto del escritor: Expresión 35
    Expresión 35
  • 7 jun 2020
  • 3 Min. de lectura

Por: Cecilio Chacaj


Mi nombre es Cecilio Chacaj, nací en una aldea llamada La Estancia de la cabecera departamental del departamento de El Quiché, allá en el lejano 1,987, soy el segundo de 4 hijos, con mi familia crecimos en condiciones humildes, por azares del destino, desde que tengo memoria vivimos en Santo Tomás Chichicastenango, uno de los lugares conocidos a nivel mundial por sus costumbres y tradiciones.


Estudié la primaria en una escuela pública, los básicos en un colegio donde me pagaban media colegiatura por medio de una beca, al salir del nivel medio decidí estudiar la carrera de Perito Contador en la única escuela de nivel diversificado en el municipio. Cuando cursaba el grado de Quinto Perito, en el año de 1,997, recuerdo que estábamos a punto de realizar los exámenes del tercer bimestre cuando hubo un fenómeno natural que afectó varias comunidades.

El director de la escuela nos dio la noticia que se suspendían los exámenes, por supuesto, la noticia nos alegró a todos, acto seguido nos informó que todos los estudiantes debíamos apoyar a los bomberos municipales a recaudar víveres y ropa, nos organizamos y nos encaminamos al patio de la municipalidad, donde se había improvisado un escenario, con dos bocinas, un amplificador y un micrófono se pedía ayuda para llevarlas a unas comunidades afectadas.

Junto a otros compañeros tomamos la iniciativa de subirnos a un pick up que se usaba como ambulancia y recorrimos varias calles del municipio tocando puertas casa por casa, solicitando ayuda con productos o bien un aporte económico, al caer la tarde logramos reunir una buena cantidad de víveres, nos encaminamos al centro de acopio y colaboramos para hacer bolsas con productos básicos, terminamos ya tarde.

El siguiente día nos subimos a un camión cargado de víveres, acompañamos a los bomberos para entregar todo lo recaudado, al llegar a una de las comunidades afectadas quedé impactado, todo, prácticamente todo se había destruido, vi cómo una gran cantidad de personas que prácticamente se abalanzaron hacia nosotros pidiendo víveres, fue un día bien cansado, en todo el camino de regreso me quedé pensando en cómo le harán para seguir adelante.

Varias semanas después mi mamá me mandó a buscar a los bomberos porque mi hermana mayor ya iba a dar a luz, fui a la estación de bomberos municipales y ahí el único bombero que estaba me dijo que me subiera a la ambulancia y fuimos a la casa, en el camino al igss la ambulancia se detuvo, un bus se había descompuesto y en el llevaban a un muchacho que le había operado una pierna y tenía tutores, le pidieron favor al bombero que los llevara y como no había nadie mas quien ayudara yo lo hice.

Una noche estábamos cenando y de la nada le dije a mi mamá: “yo quiero ser bombero”, con una mirada de sorpresa y entre risas mi mamá me respondió: “¿Bombero?, estás loco mijo, que vas a ir a hacer a los bomberos”, me dijo, su respuesta no me hizo cambiar de pensar, una semana después estaba yo, con algo de miedo, en la estación de bomberos municipales, preguntando que se necesitaba para poder entrar a los bomberos, uno de los bomberos me dijo: “mira, acá es duro, no vas a ganar nada, mas bien vas a gastar por que acá todos compramos las cosas que utilizamos para atender a las personas, pero si estás decidido, bienvenido”, me dijo con un tono serio.

Llene una ficha con mis datos personales y una hoja de exoneración de responsabilidades, donde decía que, si me pasaba algo en una emergencia, la estación de bomberos no se hace responsable, así, un 7 noviembre del año 2,007 ingresé a los bomberos municipales de Chichicastenango, un año después me graduaba como bombero de 3ra clase y también de Perito Contador, 12 años después acá sigo, con muchas experiencias vividas, con momentos felices, momentos duros, con lágrimas derramadas después de atender una emergencia donde no se pudo salvar una vida.

Sin duda alguna, la decisión que ha marcado mi vida fue la de ser bombero, nunca lo hice con el afán de obtener un ingreso económico o un reconocimiento por lo que hago, pero con el paso del tiempo se me dio la oportunidad de trabajar en una institución de servicio, llevo 10 años alejado de mi familia, veo a mi mamá de vez en cuando, hablo con ella por teléfono, no he visto crecer a mis sobrinos, dejé la tierra que me vio crecer para aventurarme en un mundo distinto, en el bullicio y el corre corre de la ciudad capital.

No me arrepiento de haber decidido ser bombero, una profesión que muy pocos logran desarrollar porque tienes que soportar muchas cosas, pero como decimos nosotros…una vez bombero…siempre bombero.

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